05 marzo 2012

lloro tanto, ojala pudiera ir al cielo a hacer un karaoke con ustedes

Chau pesimismo

    Ya sos mayor de edad
     tengo que despedirte
     pesimismo
     años que te preparo el desayuno
     que vigilo tu tos de mal agüero
     y te tomo la fiebre
     que trato de narrarte pormenores
     del pasado mediato
     convencerte de que en el fondo somos
     gallardos y leales
     y también que al mal tiempo buena cara
     pero como si nada
     seguís malhumorado arisco e insociable
     y te repantigás en la avería
     como si fuese una butaca pullman
     se te ve la fruición por el malogro
     tu viejo idilio con la mala sombra
     tu manía de orar junto a las ruinas
     tu goce ante el desastre inesperado
     claro que voy a despedirte
     no sé por qué no lo hice antes
     será porque tenés tu propio método
     de hacerte necesario
     y a uno lo deja triste tu tristeza
     amargo tu amargura
     alarmista tu alarma
     ya sé vas a decirme    no hay motivos
     para la euforia y las celebraciones
     y claro cuandonó tenés razón
     pero es tan boba tu razón tan obvia
     tan remendada y remedada
     tan igualita al pálpito
     que enseguida se vuelve sinrazón
     ya sos mayor de edad
     chau pesimismo
     y por favor andate despacito
     sin despertar al monstruo

                                                                                                            M. Benedetti
 

29 febrero 2012

El simulacro.

En uno de los días de julio de 1952, el enlutado apareció en aquel pueblito del Chaco. Era alto, flaco, aindiado, con una cara inexpresiva de opa o de máscara; la gente lo trataba con deferencia, no por él sino por el que representaba o ya era. Eligió un rancho cerca del río; con la ayuda de unas vecinas, armó una tabla sobre dos caballetes y encima una caja de cartón con una muñeca de pelo rubio. Además, encendieron cuatro velas en candeleros altos y pusieron flores alrededor. La gente no tardó en acudir. Viejas desesperadas, chicos atónitos, peones que se quitaban con respeto el casco de corcho, desfilaban ante la caja y repetían: Mi sentido pésame, General. Este, muy compungido, los recibía junto a la cabecera, las manos cruzadas sobre el vientre, como mujer encinta. Alargaba la derecha para estrechar la mano que le tendían y contestaba con entereza y resignación: Era el destino. Se ha hecho todo lo humanamente posible. Una alcancía de lata recibía la cuota de dos pesos y a muchos no les bastó venir una sola vez.

¿Qué suerte de hombre (me pregunto) ideó y ejecutó esa fúnebre farsa? ¿Un fanático, un triste, un alucinado o un impostor y un cínico? ¿Creía ser Perón al representar su doliente papel de viudo macabro? La historia es increíble pero ocurrió y acaso no una vez sino muchas, con distintos actores y con diferencias locales. En ella está la cifra perfecta de una época irreal y es como el reflejo de un sueño o como aquel drama en el drama, que se ve en Hamlet. El enlutado no era Perón y la muñeca rubia no era la mujer Eva Duarte, pero tampoco Perón era Perón ni Eva era Eva sino desconocidos o anónimos (cuyo nombre secreto y cuyo rostro verdadero ignoramos) que figuraron, para el crédulo amor de los arrabales, una crasa mitología.


Jorge Luis Borges

12 febrero 2012

A 28 años del mejor.

Los amantes


¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos ?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.
Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.
Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día. 
Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos. 

J. Cortázar.

06 febrero 2012

El amor despues del amor, tal vez, se parezca a este rayo de sol
.

Sometimes it lasts in love but sometimes it hurts instead

You’d know how the time flies.
Only yesterday was the time of our lives.
We were born and raised in a summery haze.
Bound by the surprise of our glory days.

Nothing compares, no worries or cares.
Regret’s and mistakes they’re memories made.
Who would have known how bittersweet this would taste?